Caso Covema

Testimonio de Cecilia Alzamora

No tengo ninguna duda de que él (Nelson Lillo) tiene una responsabilidad directa en los hechos que ocurrieron y en la muerte de Eduardo Jara también.

 

El 23 de julio de 1980 Eduardo Jara, Cecilia Alzamora, y más adelante, otras 12 personas fueron secuestradas por un grupo que se identificó como COVEMA, el Comando de Vengadores de Mártires, que se formó tras el asesinato el 15 de julio de 1980 del coronel Roger Vergara, director de la Escuela de Inteligencia del Ejército. Eduardo Jara, estudiante de periodismo, muere a raíz de las torturas inflingidas por este grupo.

A partir de la conmoción pública que provocaron estos hechos, las autoridades prometen iniciar una investigación. Un comunicado conjunto de la CNI y Carabineros informa al público que el COVEMA estaba formado por personal del Servicio de Investigaciones.

 

nelson lillo y caso covema

 

Testimonio de Cecilia Alzamora

No tengo ninguna duda de que él (Nelson Lillo) tiene una responsabilidad directa en los hechos que ocurrieron y en la muerte de Eduardo Jara también.

 

Testimonio de Celso Quinteros, ex miembro de Investigaciones, en Declaración Jurada, publicada por Fortín Mapocho, 2 de Diciembre de 1985:

El grupo fue informado que funcionaría a cargo de Opazo, de Nelson Lillo, jefe de la Brigada de Asaltos y del subcomisario Eduardo Rodriguez.

Entrando a la casa donde funcionaban las oficinas de la Octava Judicial, me encontré con don Nelson Lillo, que estaba con algunos funcionarios, los que estaban siendo maquillados y disfrazados por funcionarios de Investigaciones.(procedimiento habitual para evitar que los victimarios puedan ser reconocidos al trasladar a las víctimas fuera de los recintos de tortura)

Nuevamente me encontré con Nelson Lillo, el que se dirigía la puerta Los Alerces, mientras yo iba hacia la puerta de José Pedro Allesandri, desde donde al llegar me di cuenta que al auto al cual Nelson Lillo se había subido, llevaba en su interior a Eduardo Jara y Cecilia Alzamora.

Eduardo Jara y Cecilia Alzamora serían liberados en un sitio eriazo en La Reina. Lejos de cualquier servicio asistencial. Vecinos del sector llamarían a un radiopatrullas que condujo a ambos estudiantes a la Posta N°4 de Ñuñoa. Eduardo Jara presentaba una hemorragia generalizada y un traumatismo encéfalo craneano. Le sobrevino un paro cardíaco. Murió cuando tenía 29 años.

 

Testimonio de Gladys Jara, hermana de Eduardo Jara, al Diario La Nación, 11 de Marzo de 2009

“La parte más dolorosa”, según Gladys, fue enterarse en qué condiciones quedó el cuerpo de su hermano.

“Tenía el cráneo hundido, las costillas rotas, heridas en las muñecas, alfileres en las piernas y se notaba que le habían puesto electricidad en el cuerpo, sobre todo en los testículos, fue horrible y muy doloroso enterarnos de todo esto” confiesa.

A tanto llegó la crueldad para el estudiante de periodismo que Gladys recuerda que el médico que le hizo la autopsia lloró y le dijo al tío que se encargó de los trámites que “nunca había vista tanta crueldad contra un ser humano”.

Nelson Lillo Merodio sigue impune.

 

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